Quinta vez nominado al Oscar, y quinta vez que se va Leonardo DiCaprio con las manos vacías. En esta ocasión partía como uno de los grandes favoritos por su frenético y genial trabajo a las órdenes de su compinche habitual, Martin Scorsese, pero el cowboy McConaughey dejó al lobo con los dientes afilados y la miel en los labios.
El feroz DiCaprio hizo de tripas corazón e incluso se levantó de la butaca para felicitar a su compañero. El hombre que golpeándose el pecho le enseño, en unos instantes de cine memorables, de qué iba la gran mentira de Wall Street. Mucha clase. Y muchas tablas en la derrota.
En cuanto al lobo de Wall Street, ya que la gran estafa americana aún no la he visto, creo que es un tanto floja para ser de Scorsese. Casino y sobre todo Uno de los nuestros están bastante por encima en prácticamente todos los aspectos.
ResponderEliminarFunciona bien hasta cierto punto como comedia negra loca, bastante pasada de vueltas a veces pero bien actuada, dirigida, montada y con gags graciosos. Pero a partir de ahí hay poco que rascar. Al ser tan exagerada es difícil verla como una crítica que se pueda tomar mínimamente en serio al mundo de Wall Street y lo mismo le pasa al personaje de Di Caprio, está tan hiperrevolucionado que tampoco lo puedes ver como un personaje dramático normal con el que poder identificarse en su proceso de ascenso y caída. Al final El lobo no deja de ser una especie de "Resacón en las Vegas" mejor hecho en todos los aspectos pero con poco más que aportar. De hecho podría funcionar mejor con menos metraje ya que esa repetición de escenas de locura-sexo-drogas llega a cansar un poco.
Película muy interesante y polémica. Obra maestra de Martin Scorsese, aunque probablemente esta historia sólo puede entenderse en los Estados Unidos: en la película continuamente citan el ejemplo del 'sueño americano', ya que Jordan Belfort proviene de una familia humilde. Su empresa es un 50% ventas agresivas con teleoperadores del mundo de los mercados financieros, y un 50%, un telepredicador que convence a sus súbditos. La diferencia con estos últimos es que no consigue el dinero de sus trabajadores, sino de los clientes que estos trabajadores consiguen.
ResponderEliminarOtra famosa película sobre las finanzas es el documental Inside Job, uno de los mejores documentales creados sobre este tema: los mercados financieros y por qué hemos sufrido la crisis subprime norteamericana. Y la otra reciente es Margin Call, sobre las últimas horas de Lehman Brothers.
Cuando una película nace de una historia real, para mí siempre es mucho más atractiva, pero finalmente no debemos olvidar un dato clave. No caigáis en el error de pensar que todo el sector financiero funciona de esta forma. En mi opinión varias son las claves de esta agresividad:
1. En primer lugar, las ciudades que son el capitales mundiales, como New York, Londres o Shanghai, tienen una enorme agresividad en cualquier trabajo, sean el mundo inmobiliario, en los negocios, en la política o en la venta de cualquier producto, por lo que en el mundo de las finanzas es un poco superior, ya que se mueve más dinero y poder que en otros sectores.
2. No olvidemos que, en cualquier negocio, la clave de la agresividad es si tratas con tus clientes una vez o vives con ellos permanentemente. Sólo puedes engañar a un cliente con una operación si nunca más vas a trabajar con él, ya que no podrás hacer una segunda operación. En la película, sólo aparecen brókeres de cuarta fila que deben ir a buscar a sus clientes. Los traders son intermediarios de operaciones y en el mundo financiero hay muchas más clases de perfiles (gestores de inversiones, asesores de inversiones o de financiación, etc).
3. Incumplir las normas. La agresividad suele estar controlada y acotada cuando cumples las normas del sistema o de tu sector. Sólo contraviniéndolas o saltándotelas, como en el ejemplo de la OPV de Steve Madden. En esta OPV, Jordan Belfort y sus directivos acumularon ilegalmente la mayoría de las acciones de la compañía de zapatos, manteniéndolas a nombre del propio fundador, provocando fuertes subidas en bolsa para ganar un dinero adicional al de las comisiones de intermediación.
4. En los años 80, el sector financiero no estaba muy regulado, con lo que era más fácil cometer excesos. Hoy en día, es mucho más difícil. Sólo si corrompes a los reguladores o formas parte del poder máximo en tu país puedes cometer grandes excesos.
En resumen, pienso que El Lobo de Wall Street no es extrapolable al mundo financiero en muchos de los casos, pero sí que es cierto que cuando un instrumento te permite obtener mucho dinero acaba corrompiendo a todo un sector o empresa. La venta de preferentes en España o de las hipotecas subprime en Estados Unidos son ejemplos claros. El dinero fácil te lleva a querer más y más.
La película es interesante también para aprender técnicas de venta, básicamente de telemarketing, pero sobre todo, son muy buenas las frases sobre la bolsa en todas las salas de contratación.
Leonardo Dicaprio, el histórico perdedor de los Oscars.
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